Grandes Coros: A diferencia de lo que se cree, un gran, gran coro no debe ser todopoderoso. Léase, si después de oír una canción de lo único que te acuerdas es de la parte en donde el cantante grita, las guitarras suben y la batería enloquece, es probable que dicha rola te empiece a desesperar en menos de tres días. Hay grandes coros que caen en este apartado. Mi ejemplo favorito es el de Airport Disco de Athlete (“Beautiful World, can I win you back?”). Sí, es bonito. Pero después de escucharlo diez veces me desespera. ¿Por qué? Porque ya me lo sé. Todo esto hace tan extraños a los grandes coros en el rock alternativo. Tiene que ser memorable, pero no puede opacar al resto de la melodía; tiene que ser potente, pero el ruido debe de esconder secretos: cambios entre un coro y otro, altos y bajos, diferentes entonaciones y, por supuesto, distintas maneras de llegar a él (ver: Lights and Music de Cut Copy y la manera en la que las dos veces el coro aparece con una introducción diferente). O, en su defecto, el coro debe ser tan básico –tan primitivo- que sea ineludible: el equivalente a un madrazo en la nariz (ver: Wake Up de The Arcade Fire: sublime). Otro caso de un coro que nunca cansa es Lightning Crashes de Live. Noten como la primera vez que aparece, la canción sigue constando de Ed Kowalczyk y su guitarra. Y después noten como la segunda y tercera vez que aparece, va sumando instrumentos, fuerza, casi como si el final –esa melodía maravillosa- fuera inevitable. Recientemente me ha comenzado a gustar el coro de Say Hello de Stars of Track and Field (“Say hello, volunteer”) a pesar de lo abstracto –quizás idiota- de sus letras.
Se me ocurren muy pocas canciones que junten los tres elementos. Creo que Kingdom of Rust de Doves tiene una estrofa maravillosa y un coro que es un pinche poema. Goodbye Song de Abandoned Pools de repente junta todos los elementos (depende de qué tan deprimido uno se quiera poner). Made Concrete de The Republic Tigers tiene bonita estrofa y bonito coro, pero el “Don´t believe the scientists that tell you what to think” me la arruina por completo. Split Needles de The Shins jamás revienta, pero tiene el toque mágico.
