No seremos el país más ordenado. Ni el más limpio. Ni el más sano. Ni el más seguro. No tenemos el mejor panorama para el futuro, no tenemos la historia más sencilla. No tenemos el mejor equipo de futbol, ni de basquetbol. No somos el país menos frustrante, ni el más querido. No somos buenos turistas, no somos buenos políticos, no somos buenos atletas. No tenemos una gran televisión, ni una gran industria petrolera. Es cierto. Pero si hay algo que sí somos -y estoy seguro- es esto: el país que mejor se enfiesta. Nadie como los mexicanos para el desmadre. Ningún espectador en un concierto mejor que un mexicano. ¿No me creen? Échenle un ojo a los videos en YouTube de los conciertos de Mew por el mundo y escuchen cómo la voz de Jonas Bjerre se escucha perfecta y nítida; como la gente ni siquiera se mueve. Y luego pongan el video del concierto de ayer en el Distrito Federal.
Ellos mismos lo dijeron: www.mewsite.com.
No lo digo de broma. Deberíamos de estar orgullosos de que, a pesar de no ser TODO lo que mencioné al principio, aún tenemos esa capacidad para la alegría.
BUENO, DESPUÉS DE TODO TENER EL GUINESS DE LA ALEGRÍA (UNA ALEGRÍA IRRACIONAL, RELAJIENTA, ABSURDA) NO ESTÁ DEL TODO MAL. UN VIEJO SABIO DIJO, ANTES DE MORIR: DIOS: OJALÁ DEJES QUE PIERDA EL MEXICAO SU SEMBLANTE ALEGRE. AMEN