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Después de pasar una semana en Londres -y de leer, a fuerza, los periódicos gratuitos que te entregan en el metro- encontré dos noticias sobre México. Ahí va la primera:

STAR FALLS ILL AFTER JAB TO BOOST BOTTOM GOES BAD

Mexico: A rock star has been hospitalised after cosmetic buttock injections gave her an infection. Grammy winner Alejandra Guzmán (pictured), 41, blamed the director of the clinic, who has since been arrested after complaints from other customers. The director had no medical degree, only a high school diploma, said prosecutors.

 

¿Quieren saber cuántos récords Guinness hemos logrado en los últimos años?, ¿quieren una opinión -internacional- de por qué estamos TAN obsesionados con obtenerlos? Dar click al siguiente link, de favor:

http://www.letraslibres.com/blog/blogs/index.php?title=nadie_puede_con_nosotros&more=1&c=1&tb=1&pb=1&blog=8

No seremos el país más ordenado. Ni el más limpio. Ni el más sano. Ni el más seguro. No tenemos el mejor panorama para el futuro, no tenemos la historia más sencilla. No tenemos el mejor equipo de futbol, ni de basquetbol. No somos el país menos frustrante, ni el más querido. No somos buenos turistas, no somos buenos políticos, no somos buenos atletas. No tenemos una gran televisión, ni una gran industria petrolera. Es cierto. Pero si hay algo que sí somos -y estoy seguro- es esto: el país que mejor se enfiesta. Nadie como los mexicanos para el desmadre. Ningún espectador en un concierto mejor que un mexicano. ¿No me creen? Échenle un ojo a los videos en YouTube de los conciertos de Mew por el mundo y escuchen cómo la voz de Jonas Bjerre se escucha perfecta y nítida; como la gente ni siquiera se mueve. Y luego pongan el video del concierto de ayer en el Distrito Federal.

Ellos mismos lo dijeron: www.mewsite.com.

No lo digo de broma. Deberíamos de estar orgullosos de que, a pesar de no ser TODO lo que mencioné al principio, aún tenemos esa capacidad para la alegría.

Grandes Coros: A diferencia de lo que se cree, un gran, gran coro no debe ser todopoderoso. Léase, si después de oír una canción de lo único que te acuerdas es de la parte en donde el cantante grita, las guitarras suben y la batería enloquece, es probable que dicha rola te empiece a desesperar en menos de tres días. Hay grandes coros que caen en este apartado. Mi ejemplo favorito es el de Airport Disco de Athlete (“Beautiful World, can I win you back?”). Sí, es bonito. Pero después de escucharlo diez veces me desespera. ¿Por qué? Porque ya me lo sé. Todo esto hace tan extraños a los grandes coros en el rock alternativo. Tiene que ser memorable, pero no puede opacar al resto de la melodía; tiene que ser potente, pero el ruido debe de esconder secretos: cambios entre un coro y otro, altos y bajos, diferentes entonaciones y, por supuesto, distintas maneras de llegar a él (ver: Lights and Music de Cut Copy y la manera en la que las dos veces el coro aparece con una introducción diferente). O, en su defecto, el coro debe ser tan básico –tan primitivo- que sea ineludible: el equivalente a un madrazo en la nariz (ver: Wake Up de The Arcade Fire: sublime). Otro caso de un coro que nunca cansa es Lightning Crashes de Live. Noten como la primera vez que aparece, la canción sigue constando de Ed Kowalczyk y su guitarra. Y después noten como la segunda y tercera vez que aparece,  va sumando instrumentos, fuerza, casi como si el final –esa melodía maravillosa- fuera inevitable. Recientemente me ha comenzado a gustar el coro de Say Hello de Stars of Track and Field (“Say hello, volunteer”) a pesar de lo abstracto –quizás idiota- de sus letras.

 

            Se me ocurren muy pocas canciones que junten los tres elementos. Creo que Kingdom of Rust de Doves tiene una estrofa maravillosa y un coro que es un pinche poema. Goodbye Song de Abandoned Pools de repente junta todos los elementos (depende de qué tan deprimido uno se quiera poner). Made Concrete de The Republic Tigers tiene bonita estrofa y bonito coro, pero el “Don´t believe the scientists that tell you what to think” me la arruina por completo. Split Needles de The Shins jamás revienta, pero tiene el toque mágico.

kingdom of rust

                  Grandes Puentes:  Un gran puente es difícil de encontrar, sobretodo porque varios grupos prescinden de ellos. Error garrafal. Un gran puente baja los ánimos, prepara; un gran puente es misterioso (la canción puede ir a cualquier lado), es sutil e intempestivo (¿a qué horas la canción mutó a esto?); un gran puente debe ser un derroche de creatividad: el breve instante en el que el grupo puede experimentar y salirse de todas las convenciones. Para ejemplo –sí, soy un fanático loco ¿y qué?- está Vaccine, del nuevo disco de Mew. “With our vaccine Maria you´ll fit, Maria”, canta Jonas Bjerre en el puente, antes de no cumplir la promesa con un coro en donde la guitarra entrecortada ahoga el resto del ritmo (y las letras que, raro en Mew, se quedan cortas; hasta tienen que recurrir al nadir de la creatividad: un “whoa”). Pero la rola vale la pena por esos dos puentes que unen la estrofa y el coro con suavidad, casi de manera imperceptible. The Great Beyond de R.E.M. también tiene un puente maravilloso: “I´m pushing an elephant up the stairs”. Y aunque el coro cansa a la novena vez que lo oyes, la primera y la segunda vez son inigualables.

Mew 2

Como todo melómano sabe, no existe una sola gran canción de Rock Alternativo (me saqué el término de Mixup: lo acepto) que no tenga uno de estos tres componentes: estrofa, puente y coro. Desgraciadamente, muy pocas canciones logran la Santa Trinidad. A continuación algunos ejemplos de loables fracasos:

Grandes Estrofas: Una buena estrofa requiere de varias reglas para funcionar. Primero que nada, no puede ser el punto más alto de la rola, ni en fuerza, ni en elocuencia. Just Like Heaven de The Cure es un ejemplo interesante. Una vez que Robert Smith grita “Show me, show, show me how you do that trick”, la canción alcanza su cima y, de ahí en adelante, aunque divertida, la rola va cuesta abajo. Por lo tanto, una buena estrofa tiene que pavimentar el camino para la hondonada del puente y la bomba del coro; no puede imponer el ritmo entero de la canción, tiene que prometernos que se avecina algo mucho más potente, algún cambio inesperado. Ejemplos de fracasos en este segundo apartado abundan, pero yo me quedo con Chocolate de Snow Patrol y Rusted Wheel de los Silversun Pickups. Ambas melodías pegan y enganchan. Y, sin embargo, nunca revientan. Cuando Rusted Wheel cambia y canta “And it feels, just like the ground”, sabemos que nos han dado gato por liebre: un coro que no es ni más potente, ni más interesante que la estrofa que lo ha precedido. Los mismo ocurre con la banda de Gary Lightbody. “This could be the very minute I´m aware I´m alive”, dice, en un principio de estrofa pegajoso y casi perfecto. Pero cuando notamos que la batería no cambia al entrar el coro (“This is the straw, final straw in the roof of my mouth”) y que la entonación apenas y varía, queda claro que la estrofa se comió al coro.

final straw

Hace quince años, durante la eliminatoria de 1994, la gente en el estadio guardaba silencio al escuchar los himnos nacionales del equipo rival.

Hace quince años, tras la victoria de nuestro equipo en la eliminatoria, la gente no iba al Ángel a intentar linchar, violar, voltear camionetas, drogarse o agredir al prójimo.

Hace quince años yo iba a Ciudad Universitaria y me sentaba junto a mi papá a echarle porras a los pumas desde la zona en la que ahora se sienta la Rébel.

Hace quince años un sólo secuestro era capaz de ocupar la primera plana de un periódico por dos semanas.

Hace quince años me iba con mi primo a andar en bici por la Condesa y al Parque México sin miedo alguno.

Hace quince años queríamos que el PRI saliera del poder, no que regresara.

Hace quince años (más o menos): la telenovela del momento en Televisa era Corazón Salvaje.

Bueno.

Quizás hay ciertas cosas que nunca cambian.

Es espantoso (y medio criminal) explicar o desmenuzar un poema. Sin embargo, permítanme hacer alusión a un par de renglones del último poema de Trujillo:

“Sus horas son follaje”

¿Hay una descripción más exacta?

“El tiempo del domingo es pegajoso

tiene algo de pantano o cenegal”

¿Hay algo más cierto?

En los domingos no

se desemboca,

también son un camino rumbo a.

Pero son más espesos,

sus horas son follaje, una sedante letanía

que habrá que soportar.

El tiempo del domingo es pegajoso,

tiene algo de pantano o cenegal

pero discurre.

Después de ver la ronda de minutos

atrévanse a decir que nada ocurre:

ahí están, avanzando,

penosamente atados a un grillete

(colgó en el Hermitage

un cuadro de Van Gogh que es elocuente).

¿Los segundos?,

son unos moscardones

que gustan reposar su opacidad

(después,

cuando el domingo

anuncia que no habrá de respirar,

simplemente

se van)

Los jueves son la esquina que flanqueo

con más ahínco.

Los jueves anticipan solamente:

son incapaces de decepcionar.

Los jueves son la ola cuando nace,

no son ni la escultura

ni el peñasco,

sino el cincel y su primer impacto.

Los jueves son las faldas de una altísima

montaña

si vamos descendiendo;

son el primer destello,

si ascendemos,

de la nieve.

Los jueves son palomas cuyo pico

sostiene heroicamente

una rama de olivo.

Ellos sí, ellos sí,

son el principio del fin.

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